Tankwa Labs: crecer en equipo y aplicar la IA con criterio

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Tankwa Labs es la empresa de la que soy cofundador y CTO. Creamos webs, aplicaciones y automatizaciones con inteligencia artificial para que los negocios puedan mejorar tanto su presencia digital como su trabajo diario. Le he dado un espacio propio en esta web porque también explica cómo entiendo el crecimiento profesional: compartir responsabilidades, sumar capacidades y construir con otras personas.

Llevo la dirección técnica desde Barcelona, en colaboración con Johann y un equipo con raíces en Sudáfrica. Trabajamos para empresas sudafricanas y de otros mercados. Esa conexión abre la puerta a otras necesidades y formas de trabajar, y obliga a mirar cada proyecto desde más de una perspectiva.

Qué hacemos en Tankwa Labs

En Tankwa Labs el trabajo abarca webs a medida, aplicaciones, portales y tiendas online. También desarrollamos agentes y automatizaciones que conectan las herramientas del negocio para ayudar con tareas como preparar presupuestos, gestionar reservas o dar seguimiento a las consultas.

La web suele ser el punto de entrada. Después importa qué ocurre cuando alguien pide información: dónde queda registrada su solicitud, quién la atiende y cuánto trabajo manual hace falta para darle una respuesta. Conectar esas piezas puede aportar tanto valor como una buena presentación.

Por eso el proceso incluye entender la necesidad, diseñar y desarrollar, conectar los sistemas y enseñar al equipo a utilizarlos. El mantenimiento y la mejora posterior también forman parte de lo que ofrecemos. Como CTO, mi responsabilidad es unir las decisiones de producto con su ejecución técnica: qué construir, cómo hacerlo y cómo mantenerlo.

Identidad de Tankwa Labs sobre un paisaje del Karoo, con el lema «Build what comes next»
La identidad de Tankwa Labs conecta sus raíces sudafricanas con la idea de construir lo que viene después.

Trabajar en equipo permite crecer con más perspectiva

Una persona puede tener una visión clara y, aun así, dejar preguntas importantes sin resolver. Compartir el trabajo permite contrastar una decisión técnica con las necesidades del cliente, revisar una propuesta y detectar lo que falta antes de desarrollarla. Para mí, ahí está una de las razones más importantes para construir una empresa en equipo.

También exige organización: explicar las decisiones, documentar lo necesario y acordar quién se responsabiliza de cada parte. Eso ayuda a dar continuidad al proyecto y a que el conocimiento circule. La colaboración aporta más cuando cada persona entiende qué se quiere conseguir y puede cuestionar cómo hacerlo.

Expandirse tiene mucho que ver con esa apertura. Trabajar entre Barcelona y un equipo con raíces sudafricanas permite incorporar contextos distintos. Lo que funciona para un negocio puede necesitar otro enfoque en otro mercado. Escuchar esas diferencias ayuda a plantear soluciones que encajen con las personas que van a usarlas.

Por qué conviene empezar a aplicar la IA

Muchas tareas consumen tiempo porque la información llega desordenada: correos, notas, formularios o documentos que alguien debe leer y convertir en una acción. La IA puede ayudar a clasificar ese material, resumirlo o preparar un primer borrador. Bien integrada, puede liberar tiempo para atender a un cliente, resolver una incidencia o pensar una propuesta con más calma.

Hay evidencia de mejoras en tareas concretas. El estudio Generative AI at Work, publicado en 2025, observó un aumento de productividad al incorporar un asistente a un equipo de atención al cliente, con efectos distintos según la experiencia de cada trabajador. Ese resultado invita a probar y medir; no permite prometer el mismo ahorro a cualquier empresa.

Empezar ahora tiene valor porque aprender a integrarla lleva tiempo. Hay que ordenar la información, definir qué resultado sirve y aprender a detectar errores. Una prueba pequeña permite desarrollar ese criterio antes de depender de una automatización para un proceso importante. Además, ayuda al equipo a entender dónde le resulta útil y dónde sigue trabajando mejor con sus herramientas habituales.

Un ejemplo: de una consulta a un borrador de presupuesto

Imagina una empresa de servicios que recibe una solicitud por correo. Un sistema podría extraer el tipo de trabajo, ordenar los datos disponibles y señalar qué información falta. Con las tarifas y reglas del negocio, podría preparar un borrador para que una persona revise el alcance y el precio antes de enviarlo. Este ejemplo ilustra el tipo de proceso que abordamos.

Algunas partes se resuelven con programación convencional: guardar una consulta o enviar un recordatorio. La IA puede aportar valor al interpretar texto que llega en formatos distintos. Elegir bien esa combinación evita añadir complejidad donde basta una regla sencilla.

La revisión sigue siendo necesaria. El NIST documenta que la IA generativa puede presentar información falsa con seguridad. Antes de enviar un presupuesto, alguien debe comprobarlo; antes de conectar datos del negocio, hay que decidir qué información necesita la herramienta y quién puede acceder a ella.

El primer paso: elegir una tarea y comprobar la mejora

Mi propuesta es empezar por una tarea frecuente, acotada y fácil de revisar. Medir cuánto tarda hoy, probar con ejemplos representativos y comparar tiempo, errores y esfuerzo de corrección. Incluir el coste de la herramienta y formar a quien la va a usar permite decidir si merece la pena ampliarla. En esta guía sobre usar IA para emprender desarrollo cómo valorar esas decisiones.

Tankwa Labs reúne esa forma de entender la tecnología con la posibilidad de construir en equipo. Queremos crear herramientas útiles, acompañar su evolución y abrir nuevas posibilidades para los negocios. Si estás pensando en aplicar IA, empieza por observar qué tarea os quita tiempo cada semana y habla con las personas que la hacen: ahí suele aparecer una buena pregunta para comenzar.